El lunes empiezo

Aprovechamos este mes para este post, para hacer ver que la mayoría de personas tienen algún propósito, una meta que alcanzar o un objetivo, pero para qué empezar en diciembre si dentro de nada empieza el año y ya empezaré, ¿no?

Lo mismo pasa el resto del año, pero con los lunes, si… sabemos absolutamente todo el mundo ha llegado a decir esta frase: “el lunes empiezo”, pero… si hoy es jueves y decido cambiar algo, ¿por qué no empezar ya? ¿qué es lo que realmente me retiene? Aplazar algo durante 5 días, o los que sean, puede dar lugar a un aumento de la ingesta y que empeoren los hábitos. Y para eso estamos nosotros aquí, para motivarte, y hacerte ver que no todo es fácil, y menos un cambio de vida, pero con esfuerzo y dedicación todo es posible, porque cuando alguien quiere un cambio busca el CÓMO, y cuando no lo quiere, busca una EXCUSA

Salir de la zona de confort es algo que siempre da un poco de miedo y paraliza, porque no sabemos qué nos espera allí fuera, pero si nos marcamos un objetivo, todo el proceso valdrá la pena y llegar a tu meta juntos será un desarrollo increíble.

Por tanto, es crucial que, de primeras, entiendas y averigües cuál es el motivo por el que quieras cambiar tus hábitos, porque esa será tu principal motivación, y tenerla siempre presente, puesto que hay que tener las mimas ganas que el primer día durante todo el proceso, y podrás empezar pasito a pasito por esa línea, en la que poco a poco te iremos guiando nosotros también.

Por tanto, no sólo es importante conocer qué te mueve al cambio sino también regar esa semilla cada día, lo que hará que al final del camino llegue a ser el árbol que tú habías plantado.

El cambio de hábitos comienza con pequeñas acciones que poco a poco se van realizando y al final, hasta se disfruta con ellas: c

Cuando tienes una motivación por cambiar.

Cuando esa motivación es tuya.

Cuando estás dispuesto a salir de tu zona de confort.

Cuando das ese primer paso hacia la acción para el cambio.

Cuando pides ayuda si crees que la necesitas.

Cuando dejas de comer alimentos pocos saludables y basas tu alimentación en alimentos frescos, mayoritariamente de origen vegetal.

Cuando tus meriendas no son galletas, bollería o embutidos y eliges una pieza de fruta, frutos secos o alternativas diferentes y saludables.

Cuando entras en un centro comercial y buscas la escalera para subir, dejando a un lado al ascensor o la escalera mecánica.

Cuando cambias el licor digestivo o el cubata después del almuerzo por una infusión o un café.

Cuando vas en bicicleta o a pie al trabajo, y sólo utilizas el coche para casos necesarios.

Cuando no te premias con alimentos superfluos (chocolates, helados, alcohol, etc) tras un día duro, alegre o triste, como recompensa.

Cuando las patatas fritas o los snacks salados dejan de ser el tentempié de media mañana y se sustituyen por alimentos saludables

Te parecen tonterías, pero prueba, estamos seguros al 100% que te sentirás mucho mejor. Y ya sabes, aquí estamos y tienes todo nuestro apoyo

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